Especial

Coworking: un nuevo modelo de trabajo y estilo de vida

Los avances tecnológicos y las nuevas economías que colonizan la vida contemporánea, han abierto grandes posibilidades y, así mismo, transformado la manera como los seres humanos se relacionan y hacen negocios, lo que hoy llaman alianzas.  El coworking es una propuesta moderna que ofrece espacios donde las personas puedan desarrollarse profesionalmente, teniendo flexibilidad, mejor calidad de vida y más oportunidades de crecimiento. Es necesario que el mercado laboral entienda estas nuevas dinámicas que representan el futuro inmediato.

Por: Valeria Villegas Medina

La Cuarta Revolución Industrial y la Economía Naranja son mercados emergentes que han permitido la aparición de emprendedores con propuestas innovadoras, creando y ampliando sus relaciones para impulsar sus ideas y crecer en la  industria. Las organizaciones pequeñas, medianas y grandes han entendido la importancia de la transformación y de incursionar en estas nuevas prácticas, en las que el coworking se presenta como uno de los modelos que apoya todas las formas de trabajo, que surgen alrededor de esta evolución. 

Un trabajo cooperativo

El coworking se puede entender como un lugar abierto, puede ser una casa o un edificio, donde convergen varias startup, pymes, profesionales y más, acondicionado con puestos de trabajo. Sin embargo, existen diferentes opiniones y definiciones para este concepto ya que tiene múltiples modalidades y enfoques. 

En palabras de Santiago Barreto, gerente de Mercadeo y Ventas de Tinkko, “es donde se juntan diferentes profesiones, visiones y diferentes tipos de culturas de compañías para buscar un solo objetivo. Lo que busca al final el coworking es que en un solo espacio de trabajo físico se encuentren personas de distintas carreras que se puedan ayudar entre ellas, para no generar cargas administrativas excesivas dentro de las compañías, sino que se tenga a la mano diferentes profesionales que suplan esas necesidades que pueden surgir en algún momento”.

Para Matias Marmesolle, socio y director para Colombia de Co-Work LATAM, “es una industria que tiene como pilar los espacios de trabajo cooperativos, en donde conviven diferentes empresas y distintos proyectos, un poco saliéndose de la oficina tradicional, en la que una empresa estaba aislada. El coworking lo que busca es conjugar distintas empresas de diferentes tamaños, distintos sectores y distinta cantidad de personas en un mismo lugar”.

Según Mauricio Zenteno, director de innovación de Camel Hub, el coworking como modelo de negocio se puede concebir en la lógica de los hoteles. Cuando alguien viaja necesita un sitio que sea como su casa, que tenga todas las comodidades, pero donde el servicio se pueda utilizar por horas, días, semanas o por determinado tiempo. El coworking funciona parecido, porque son espacios que están dotados como si fueran oficinas, con salas de reuniones, espacios para capacitación, etcétera, donde una empresa, emprendedor, consultor o cualquier actividad profesional o de negocios se puede ejecutar simplemente acudiendo al lugar.

La diferencia entre esta modalidad y un café acondicionado, donde igualmente se pueden cumplir actividades de oficina, radica en que estos nuevos lugares, además de ofrecer instalaciones, crean una comunidad con lazos estrechos y relaciones que se forman poco a poco y llegan a ser tan fuertes que transcienden a una alianza o a una asociación para impulsar un proyecto. Para que esto se dé, los coworking ofrecen capacitaciones, charlas, eventos sociales y más momentos, para que las personas tengan encuentros, puedan conocerse e interactuar y adquieran nuevos contactos y conocimientos.

Igualmente, los espacios tienen que estar adecuados para que las relaciones también fluyan de forma orgánica. Por eso cuentan con zona de café, terrazas y sitios de descanso, donde las personas con el contacto del día a día pueden realizar un acercamiento.

Las empresas de este estilo también analizan varias formas para facilitar la relación entre las personas. “En esta experiencia, hemos comprendido que,  para que esas conexiones efectivamente se puedan dar, tenemos que diseñar los espacios con un determinado tamaño. De hecho, un estudio realizado por un antropólogo con monos bonobos, determinó que 149.7 individuos era el número óptimo en el que se daban relaciones entre sí. Entonces tratamos de que nuestros espacios no tengan más de 150 personas” explica, Matias Marmesolle.

Tendencia que impacta positivamente a Medellín

Hace aproximadamente ocho años el coworking llegó a Colombia en forma diferente al panorama que se visualiza hoy. Según Santiago Barreto, comenzó básicamente en casas antiguas, con mucho espacio y ubicadas en lugares estratégicos. Desde hace tres años incursionó de forma intensiva en el país y, actualmente, Bogotá es la ciudad que más lugares de coworking aloja, aunque Medellín se posiciona como un centro en potencia y crecimiento en el tema, registrando en el momento más de 50 espacios.

La inversión extranjera es uno de los puntos que se destacan dentro del impacto que esta propuesta le ha dado a la ciudad. Anota Barreto que “cada vez veo más personas del exterior interesadas en invertir en Medellín y más que eso, creyéndole al talento local y al talento colombiano. He recibido empresas de China, Israel,  Brasil, Francia, Canadá y, obviamente, de Estados Unidos, nuestro mayor cliente. Lo más importante es que comienzan a creer en el talento local, no solamente porque cuesta menos para ellos, sino porque nos ven como una cultura muy trabajadora, muy responsable y muy dedicada a lo que tenemos que hacer y eso les llama mucho la atención”.

Para Mauricio Zenteno y María José Castaño, directora de Epicentro Universo de Creación, el impacto de esta nueva modalidad en la sociedad, está relacionado con la responsabilidad frente a la ciudad y lo expresan como una solución que ha surgido a necesidades en temas de movilidad, sostenibilidad y teletrabajo. Para ellos, que ejercen en torno a la Cuarta Revolución Industrial, ciudades inteligentes y Economía Naranja, los proyectos y propuestas que nacen dentro de sus instalaciones buscan aportarle a Medellín, para que siga siendo un referente no solo nacional, sino en el orden latinoamericano.

Así mismo, en el tema de turismo, el coworking se posiciona como un atractivo para el llamado nómada digital, turistas que llegan a la ciudad con la intención de conocer la cultura y los paisajes, pero que deben responder por compromisos laborales. Por ello, es importante que estos lugares cuenten con muy buena conexión a redes, ya que muchos trabajan para multinacionales extranjeras o son independientes pero su servicio lo brindan por medios digitales.

Múltiples modalidades y alternativas

No existe en el mercado actual un solo modelo de trabajo cooperativo. De hecho, una de sus características es la especialidad y dentro de las opciones se encuentran coworking enfocados en determinados sectores o públicos: startup, pymes, emprendimientos, grandes compañías, o en grupos de disciplinas como audiovisuales, abogados, etcétera.

Esta característica brinda a los usuarios una visión del panorama de lo que se podrá encontrar dentro del lugar y les permite elegir uno que vaya en línea con sus objetivos y encontrar los aliados ideales.

Otra modalidad que se puede encontrar en el mercado son sitios que funcionan como coworking space y a la vez como makerspace, servicio que consiste en abrir áreas donde funcionan talleres a los que fabricantes, artistas, diseñadores y demás pueden acceder y crear dentro de ellos

Así mismo, Medellín cuenta con una amplia oferta para todo tipo de público, diferentes precios, ubicaciones y enfoques que hacen que el coworking se posicione como un sector próspero, el cual tiene mucha oferta, al igual que demanda.

Ahorro y relaciones, los principales beneficios

Es necesario repensar y cambiar las lógicas de consumo. Las empresas tradicionales, además de grandes costos, requieren de un numeroso personal para que se encargue de temas administrativos. Este punto se suprime con el coworking, pues las personas están liberadas de cuentas de servicios, aseo, arriendo y mantenimiento de las instalaciones. Este beneficio es principalmente para las pequeñas y medianas empresas o para emprendedores que apenas comienzan a estructurar su proyecto y no tienen mucho presupuesto disponible. Se dice que el ahorro es una fracción de lo que costaría una oficina tradicional.

La segunda utilidad, es la cultura coworking, es decir trabajar para cooperar con el otro y no pensar que es una competencia, adquirir nuevos conocimientos y estar en un entorno que permanentemente ofrece ideas innovadoras, conversaciones transcendentales, oportunidades de negocios y áreas de esparcimiento, que representan una pausa necesaria durante una jornada de trabajo. Es así como en estos espacios prima el ser humano, su bienestar tanto en comodidades físicas como mentales.

El futuro está cerca

El coworking es una tendencia global que llegó para quedarse. De acuerdo con Santiago Barrientos, se estima que para el 2030, entre el 40 y el 50% de los trabajadores del mundo utilizarán esta modalidad, por todas las ventajas que representa.

Lo que se proyecta es todo un movimiento a través de servicios compartidos, que se denomina Coliving, no solo visto como lugares de trabajo, sino como mini ciudades al interior de la ciudad, lo que se traduce en que en un solo sitio se podrá encontrar empleo, vivienda, educación, gimnasios, supermercados y todos los servicios necesarios en la vida cotidiana.

Según Barrientos, esto “mejora la calidad de vida, ya que no tienes que tomar un carro para desplazarte al lugar de trabajo, evitamos temas de contaminación, evitamos tiempos perdidos. Por ejemplo, tienes todo a la mano, el colegio de tus niños, tu trabajo, tu grupo de amigos y tienes todo encapsulado. Hacia allá vemos que es la tendencia global. Las grandes ciudades sobre todo Toronto y Vancouver, en Canadá, le están apuntando a esa generación de espacios de trabajo cooperativo pero que alrededor haya todo un ecosistema, donde la gente pueda vivir”.

En el tema de ciudad y país, María José Castaño, hace parte de Coworking Colombia, la primera red de este sector de la ciudad, a la cual pertenecen alrededor de 12 espacios y cumple 3 años. El principal objetivo es fomentar la cooperación y no la competencia entre ellos mismos, además de buscar generar impacto como gremio. Para ello, están desarrollando un Clúster, pensando que se extienda a Colombia.

Otra modalidad que se puede encontrar en el mercado son sitios que funcionan como coworking space y a la vez como makerspace, servicio que consiste en abrir áreas donde funcionan talleres a los que fabricantes, artistas, diseñadores y demás pueden acceder y crear dentro de ellos.

Fecha: Todo el mes  |  Detalle de Fechas
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