Especial

25 años de la educación en Medellín: Un salto de la memoria a la tecnología

“Nos enseñaron que la educación es mnemotécnica, donde las pruebas de calidad del país miden los rangos de calidad del estudiante; pero no nos enseñaron a debatir, sí a defender lo que habíamos memorizado. Yo me gradué en 1995 como el mejor bachiller de mi generación y las pruebas del colegio para titularme eran de memoria, éramos ratones de biblioteca”, rememora Néstor David Restrepo Bonett, secretario departamental de Educación de Antioquia.

En los últimos cinco lustros, la educación en Medellín y la región ha cambiado significativamente, tanto para las etapas primaria, básica y secundaría, como para la superior y especializada. En los años 90, los desafíos tenían que ver con una brecha de desigualdad abismal y la baja calidad del sistema educativo, hoy esa realidad se ha transformado y los retos se vislumbran de una manera distinta, incluso, ellos tienen que ver con los mismos procesos de desarrollo que trajo consigo el nuevo milenio. La tecnología y su uso es uno de ellos.

La década de los 90 acarreó para la sociedad un cambio de mentalidad, pues el condicionamiento del narcotráfico trajo consigo nuevos paradigmas como el dinero fácil; el concepto de familia y de territorio se transformó. Se volvió habitual que un joven de estrato uno pasara de un día para otro a estrato seis. “El concepto de estudiar para salir adelante, inculcado por los papás, se transformó y eso obligó que el nuevo milenio trajera otros componentes y que Medellín y Antioquia abrieran sus puertas, sus fronteras, y empezaran a hablar de unos conceptos más globales”, apunta Restrepo Bonett

De otra parte, para esa época, la ciudad venía con un déficit muy alto de cobertura y de una oferta que no se equiparaba con la demanda, lo que obligaba a la inmediata tarea de aumentar cobertura, pero también infraestructura, ya que gran parte de ella era de las instituciones eclesiásticas. “En los municipios, como era el caso concreto de Medellín, casi un 70% de la infraestructura no les pertenecía y el 30% restante estaba obsoleta y en mal estado. Por eso, a partir de 1994, se inicia una acción decidida con un plan maestro, para cambiar, mejorar y adquirir infraestructura, ya que eso afectaba las finanzas de la ciudad, en tanto se pagaban arriendos y comodatos”, comenta Jorge Iván Ríos, subsecretario de Prestación de Servicio Educativo de la Alcaldía de Medellín.

Tiempos de evolución para una ciudad que quiere educarse

En el año 1994 la ciudad tuvo el primer Proyecto Educativo Cultural ajustado a la nueva Ley de Educación 115, que llevó a un trabajo por objetivos y competencias, que era la propuesta de esa ley. A continuación, hubo una representación de la Constitución al interior de las escuelas y se crearon los manuales de convivencia, lo que generaría más participación y democracia, un cambio cultural garante de un estado social de derecho. También comenzó la profesionalización del sector docente, que contaba con muchos normalistas y pocos profesionales. “Allí se levanta un problema que es vislumbrar el relevo generacional, se da una reorganización del sistema escolar en cuanto al funcionamiento de la estructura que regula la educación por parte del estado y operada por los municipios y eso tiene que ver con la manera cómo es asignada la labor docente”, analiza el subsecretario Ríos.

Entre otros hitos que han marcado la industria educativa en la ciudad y su evolución, se anotan creaciones de programas, infraestructuras y avances que hoy dan cuenta de lo que ha pasado. Dentro de esos grandes sucesos, es necesario hablar de un hecho que marcó este sector, la certificación en educación de ocho  municipios de Antioquia, cinco del área metropolitana y tres de fuera de ella, que se hizo entre los años 2000 y 2003,  situación que obligó a repensar la educación del departamento. Envigado, Sabaneta, Bello, Itagüí, Medellín, Rionegro, Turbo y Apartadó al certificarse obligaban a que los otros 117 municipios buscaran alternativas al ser agrupados en una Secretaría Departamental. Tal hecho significó independizarse del ente regional y que su relación fuera directamente con el Ministerio de Educación. “Para llegar a esa certificación se obligan a unas exigencias por parte del Ministerio como capacidad administrativa, número de profesores, de aulas, entre otros”, afirma Restrepo Bonett, secretario departamental de Educación de Antioquia.

Otro gran acontecimiento fue la creación de la Institución Universitaria Digital de Antioquia, fundamental porque hacía 30 años no se creaba una universidad pública en el País. Aprobada por la Asamblea Departamental en diciembre del 2017, entró en funcionamiento en enero de 2018, según lo confirma el secretario departamental: “La Universidad Digital ya es una realidad, con un Consejo Directivo, un rector y eso es ir cerrando las brechas de la educación superior en el departamento. Solo por poner una cifra, a la Universidad de Antioquia cada semestre se presentan entre 45 y 50 mil aspirantes a 4 mil 505 cupos -el semestre pasado fueron 3700 cupos-, es decir, más de 40 mil estudiantes, a veces más, no pueden ingresar; en la Universidad Nacional se presentan 77 mil estudiantes para 7 mil plazas. Qué pasa con esos otros 70 mil. Si no hay recursos para pagar una universidad privada, se quedan sin estudiar. Crear la Institución Universitaria Digital de Antioquia es cerrar las brechas de acceso a educación superior, nuestra meta es tener 100 y 200 mil estudiantes porque ya no habrá dificultades de desplazamiento y de costos, aquí está pensado en un promedio de 6 mil estudiantes, un equilibrio financiero de medio salario mínimo al semestre, lo que facilita el acceso”.

Sin ser un problema solucionado, a lo largo de estos años se han hecho inversiones bastante fuertes en la infraestructura educativa del Departamento, que, en sus 117 municipios no certificados tiene 4325 plazas educativas. “Para hoy se ha optado no construir más megacolegios, porque es mejor hacer renovación de infraestructura que ya está creada. Ha pasado que construyen el megacolegio y el establecimiento histórico está a la cuadra de al lado cayéndose, entonces pensamos en el por qué no recuperar la infraestructura ya existente”, concluye Restrepo Bonett.

De otro lado y desde una visión humanista, Camilo Gálvez, docente investigador y coordinador de Posgrados de Teología de la Universidad Pontificia Bolivariana, asegura que es necesario hablar de un hecho que marcó un antes y un después en la educación, no solo en Medellín, sino incluso a nivel internacional. Se trata del rescate de la persona humana, algo a lo que las instituciones educativas le han apostado los últimos 25 años. “Puede sonar controvertido o antagónico que se hable del humanismo para la persona humana, porque el hombre perdió su humanidad de alguna manera. Hay diferentes factores que afectan o ayudan a condicionar la auténtica educación de una persona, tiene que ver con su cualificación como individuo a través de un proceso de aprendizaje en la que debe tomar en consideración de manera especial, los valores, la formación  intelectual, física, o sea, tomar en consideración al ser humano como un todo integral, un monolito que tiene dos esferas, una material y otra espiritual, y en los últimos 25 años a raíz de los diferentes acontecimientos económicos, políticos y sociales en el mundo, el hombre se ha visto afectado por ellos”.

Preferencias educativas en los últimos años

En la etapa preparatoria, indiscutiblemente los jóvenes se inclinan por las áreas básicas del conocimiento, matemáticas y ciencias aplicadas como biología y ciencias naturales, que son la puerta de entrada a las ingenierías. Sin embargo, en los últimos años gana espacio un reconocimiento de las ciencias humanas, por lo que hoy es viable encontrarse un biólogo cursando una especialización en psicología, porque el concepto humano vuelve a renacer. “También se busca una educación interdisciplinaria y transdisciplinaria y, por ejemplo, en el área de las ciencias humanas y sociales se trabaja en conjunto con las demás ciencias. Hace 15 o 20 años el momento llevaba más a las ingenierías, porque eso era lo que el mundo necesitaba para transformarse. Ahora la sociedad se empieza a dar cuenta de que no solamente se trata de la construcción de un puente o de la elaboración de una patente relacionada con un software, sino que hay que apuntarle a la formación y a las mejores condiciones para poder ser hombre auténtica y verdaderamente”, contextualiza Camilo Gálvez.

Igualmente, los profesionales en las últimas décadas han buscado complementar su formación con el estudio de otros idiomas, pues fenómenos como el intercambio cultural, la globalización y expansión internacional del conocimiento convierten esta capacitación en necesidad de primera categoría. “Es indispensable, según sea el área de conocimiento y a qué mercado se quiera hacer énfasis. El inglés mantiene su estatus, pero aparecen otras lenguas como el mandarín, el portugués, el italiano o el francés”, explica Gálvez.

También se debe mencionar el crecimiento de la investigación en estos 25 años, actividad que en los 90 no se incentivaba y que “se limitaba a las áreas de física y química. No fue y no ha sido motivante investigar para la academia por la falta de recursos, que se limitan a unos presupuestos a nivel nacional. En China, por ejemplo, registran más o menos 600 mil patentes al año y nosotros no llegamos a mil, entonces nunca vamos a tener cómo competir”, dice Restrepo Bonett, secretario departamental de Educación de Antioquia.

De la ciudad a la región, del territorio a la virtualidad

Una de las consecuencias letales del conflicto armado, en el caso específico de Antioquia, fue dejar  a los municipios por fuera de los circuitos económicos, turísticos y comerciales, por el peligro que significaba visitarlos. Justamente, llevar educación a la región significó decirles a esos territorios que existían y que seguían siendo protagonistas reales de las transformaciones del territorio. “Se cambiaba el lenguaje, ya no era solamente bala, misil, metralla, enemigo, sino que era empezar a hablar de acceso digital, de tecnologías de información y comunicación, era escuchar otra persona distinta, era transformar todo ello, concluyendo que la escolaridad se convierte en un motor que cambia historias en cualquier condición. Eso significó la regionalización”, responde el secretario de Educación de Antioquia.

Los planteles educativos que se expandieron a la región son: la Universidad de Antioquia, desde 1995, cuando  institucionalizó el Programa de Regionalización y fue adquiriendo sedes en los municipios de Amalfi y Segovia, en el Nordeste; Yarumal, en el Norte; Santa Fe de Antioquia, en el Occidente;  Apartadó y Turbo, en Urabá;  Caucasia, en el Bajo Cauca; Puerto Berrío, en el Magdalena Medio; Andes, en el Suroeste, y  El Carmen de Viboral y Sonsón, en el Oriente. Este proceso igualmente lo ha hecho la Universidad Eafit en Llanogrande en 1996, la Corporación Universitaria Minuto de Dios, con sede en el Urabá desde 2007 en Apartadó, en el Bajo Cauca en El Bagre y en 2013 en Itagüí; asimismo, tiene en Pereira y Chinchiná en Neira. Por su parte, el Tecnológico de Antioquia regionalizó en 16 municipios sus programas en 2007.

En vías de la descentralización, la oferta también se trasladó a los escenarios virtuales, donde la abanderada ha sido la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, aunque se puede afirmar que a la fecha la gran mayoría de universidades ya cuentan con esta modalidad. Para el docente Camilo Gálvez, este proceso hizo parte de la modernización de los sistemas de educación y es una experiencia que se ha tenido en diferentes países. “Poco a poco ha ido llegando a Medellín, por ejemplo, la oferta que tiene la Universidad Pontifica Bolivariana tanto para pregrado como para posgrado no se limita solamente al ámbito presencial, sino que se habla de un sistema bimodal donde se tiene presencialidad y virtualidad”. Además, apunta que este ha sido un tema controversial en la medida que el estudiante no debe convertirse en un repositorio de documentos y que la máquina no debe reemplazar al docente. “Este es un peligro porque la técnica debe ser un insumo de la educación dentro de la oferta educativa, pero no puede ser un punto de referencia absoluto o primordial. La tecnología es un medio, pero no es un fin”.

La oferta antioqueña en educación virtual es replicada y tiene una gran acogida en el exterior. Es el caso de Antioquia Libre de Analfabetismo, un programa de formación integral para jóvenes en extra edad y adultos del departamento, que  desarrolla competencias básicas en lectura, escritura, operaciones aritméticas y uso de TIC, o el programa Bachillerato Digital, una plataforma donde los adultos pueden terminar su bachillerato de una manera gratuita.

Otros hitos en educación

Proyecciones

Para los conocedores de los procesos educativos en el departamento y su capital, uno de los principales retos es fortalecer la figura del maestro con un modelo educativo capaz de responder con pertinencia, eficacia y efectividad a las necesidades de él mismo y del estudiante, que lleve a comprobar y a entregar herramientas que permitan diferenciar la educación por regiones, con necesidades particulares, porque no es lo mismo entregar un conocimiento en un territorio que en otro, ya que política, social, cultural, económica y hasta climáticamente, cada uno es distinto.

También se debe apostar a la interculturalidad para lograr alcanzar el objetivo de una transformación en lo humano, dignificar a la persona, para que cada uno de los egresados profesionales, sienta la satisfacción de que después de haber pasado un período en los campus, sale siendo una mejor persona y puede transformar la sociedad, ese es el reto.

*Medellín, Ciudad del Aprendizaje*

Una Ciudad del Aprendizaje promueve la educación para todos a lo largo de toda la vida.

La UNESCO define una Ciudad del Aprendizaje como una ciudad que moviliza de manera efectiva sus recursos en todos los sectores para la promoción de un aprendizaje inclusivo desde la educación básica a la superior, revitaliza el aprendizaje en las familias, facilita el aprendizaje para y en el lugar de trabajo,  amplía el uso de las tecnologías modernas de aprendizaje y fomenta una cultura de aprendizaje durante toda la vida.

Actualmente, hay 200 Ciudades del Aprendizaje en 47 países. Solo 17 están ubicadas en Latinoamérica. La primera ciudad de Colombia en ingresar a la Red de Ciudades del Aprendizaje fue Medellín, gracias a programas como Buen Comienzo, En el Colegio Contamos Con Vos (4.615 niños y jóvenes desescolarizados regresaron al colegio entre  2016 y 2018), Escuela Entorno Protector y MOVA, el Centro de Innovación del Maestro, entre otros.

Estos programas, junto al exitoso modelo de Alianzas con vos por la calidad de la educación (alianza con las universidades y empresas en pro del mejoramiento educativo) y la articulación de la educación media con la superior a través de las becas de tecnologías para los jóvenes de comunidades más vulnerables, facilitaron que Medellín entrara en la Red. 

Es así como las políticas públicas educativas de la ciudad serán compartidas a todos los miembros de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje, para que puedan ser replicadas y mejorar la calidad de la educación en otras urbes.


Fecha: Todo el mes  |  Detalle de Fechas
Comparte este artículo

ENCUENTRA TU MEJOR PLAN

Búsqueda Avanzada
Calendar
Title and navigation
<<<septiembre - 2018>>>
septiembre - 2018
lmmjvsd
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930